Partida de ajedrez en Ucrania
De guerra fría a tibia y ahora patata caliente, en horno
ajeno
Cuando durante décadas nos hicieron creer que la bicha era
el comunismo y no el secuestrado pueblo ruso, y ahora nos despertamos con una
realidad que creíamos enterrada, no era ni es una guerra entre el capitalismo y
libertad contra imperialismo nostálgico de haber quien la tiene más grande,
tampoco se persigue la equidad, ¿Dónde está el liderazgo?, aquellos lideres de película,
enérgicos, que imaginábamos hablaban por teléfono, (rojo), con una mano
sujetando el aparato a pocos centímetros de la oreja y la otra suspendida sobre
un botón con forma de seta, (roja), y hoy, donde las guerras frías son tele-transmitidas,
las que creíamos congeladas, está claro transcurrían latentemente tibias, hoy
borbotean en una olla a presión donde la mayoría de medios empuja para que
salte la pesa, una olla colocada en un escenario nuevo por viejos protagonistas,
rescatando una partida inconclusa, a un lado de la mesa un alumno de las temidas
siglas que espiaban en nombre de la bicha,
hace palidecer de rubor al mismísimo Napoleón con su estrategia de guerrillas,
infiltradas, tal y como aprendió y como posiblemente vivió antes de abrazar una
democracia en la que nunca ha creído, al otro lado, con las fichas negras que pretendían
demostrar que este era por fin un escenario avanzado, un mundo civilizado y sin
prejuicios, el otrora garante de la libertad, el despilfarrador de la ilusión,
al que por estas latitudes se vendió como compañero planetario del otro adalid
del buenismo , un díscolo alumno del
otro gran despilfarrador de ilusiones patrias, su predecesor en la rosa de la
Moncloa, para que luego no digan que la historia es un bucle de despropósitos,
juegan con el timorato y ventajista apoyo de unos aliados que miran hacia otro
lado, más parece buscar el momento propicio para poner la zancadilla, los de la gaviota, aquí y en la UE se excusan
con que bastante tienen con lo suyo, que si abrimos la boca lo ahorrado se nos
va en combustible y los desaforados recortes no habrán echo si no empezar, y
ahora que hay que votar no podemos, es que no podemos oiga, personalmente me
gustaría que personajes humanos y cercanos que irrumpieron con olores de cambio
y esperanza actuasen de mediador, pero ya conocemos la relevancia del vaticano,
nula.
Me temo que las blancas ganan.

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