LA PESCADILLA QUE SE MUERDE LA COLA
Durante años
sueñas con las historias de otros, eres lector , poco a poco un gusanillo crece en tu interior animándote a descerrajar las
mazmorras de la imaginación, entre nuevos retos y sueños avanza inexorable, unos días como un ruiseñor,
otras como una inexpugnable montaña, lo vives con idéntica intensidad que la
llegada de un amor, apasionado, excitante, tiránico, dulce crueldad que
saboreas con la ilusión de un niño, las mas de las veces en solitario, cuando aparece el abatimiento, si no es
la vida quien te pone trabas, eres tú mismo quien inventa excusas, conocemos
media docena de citas celebres que como si fueran parte del libro de los salmos de los
escritores utilizamos cuando nos invade el optimismo o su contrario, “el mejor amigo de un escritor es una
papelera”, “un libro requiere un dos por ciento de inspiración y un noventa y
ocho de trabajo”, “son muy pocos los que viven de este oficio”, etc. Etc., aun
así perseveras y ganas el desafío, lo has logrado, has escrito una novela,
¡enhorabuena!, estamos orgullosos, pero, lo siento, acabas de entrar en una
espesa jungla que estaba oculta en la cima de la montaña que al principio
aparecía inexpugnable, ahora toca convencer a los demás de lo mismo que tu ya
estabas seguro cuando te llegó la inspiración,
has escrito un bestseller.
Detrás de cada
libro se esconde un soñador, y soñar nos encanta, es como el aire para
respirar, la gasolina que mueve nuestras vidas, y escribimos, y disfrutamos, tras
meses o años de gestación ha llegado el parto, casi nunca doloroso, todo lo
contrario, ha resultado orgásmico, pero tranquilo, en este hospital no existe
la epidural, con o sin la bendición de las musas, el dolor por tu criatura
llegará.
Ya ha nacido
tu novela, ahora llega el momento de cogerla en brazos y ricamente vestida llevarla
al templo para el bautismo, allí la mayoría son rechazados, las grandes
editoriales no profesan tu religión, por simple mercantilismo se comportan como
una secta elitista que apenas acepta novicios, comienzas a sentir los dolores
que faltaron en el parto, el anonimato mediático te obliga a partir en peregrinaje, a
coleccionar cartas de rechazo, en tu horizonte aparecen una sucesión de puertas
cerradas que solo se abren a costa de tus ahorros, es entonces cuando despiertas,
y la vida duele, pero has puesto tanto esfuerzo y tanto cariño que es imposible
tirar la toalla, pero estamos en el siglo XXI, ¿no?
Afortunadamente
hoy la cosa ha mejorado considerablemente, con la aparición de la auto
publicación disponemos de una gatera que esas puertas blindadas no habían
previsto, todo lo contrario, les ha pillado por sorpresa, pero claro, ellas
tienen el poder y vista la fuerza que están adquiriendo poco a poco están
construyendo un embudo para colocar sobre la gatera, lo siguiente será un
tapón, no debes alarmarte, tenemos un sacacorchos en la mano.
Los
independientes utilizamos con avidez las redes sociales, y luego cuando vamos a
las librerías, porque nos gusta, porque forma parte de nuestra piel, compramos
lo que nos venden los grandes sellos, lo que seguro nos gustará, y mientras
leemos continuamos bombardeando nuestros tuits promocionales, pero, y estoy convencido
de ello, tú mismo ya habrás hecho esta reflexión, ¿Quién nos
sigue?, ¿a quién seguimos?........., Si……., exacto, a soñadores en nuestra
misma situación, es como la pescadilla que se muerde la cola, estamos perdidos
en la espesa jungla con la que nos topamos al final de nuestro agridulce calvario, desilusionados, dando vueltas en una espiral sin otra meta que la extenuación, superada la barrera de familiares y amigos¿Cómo salir de
ella?, humildemente propongo, ya que nos hemos decidido por la auto
publicación debemos fomentar la auto
distribución, un quid pro quo literario, está claro que en las redes sociales llegamos con mayor facilidad a más
vendedores que a posibles lectores, si la mitad de nosotros adquiriese una o dos obras mensuales,
de los miles de sueños homólogos que tratan de sacar la cabeza fuera de la
red, al final del año lo considerarías un éxito, algo que me
inclino a pensar, la mayoría consideramos esencial para continuar
soñando.
Pensarlo un
poco, por supuesto, se admiten sugerencia, mucho animo a todos.
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