El
juicio de Dios
Ningún libro es redondo, sin
embargo de tanto en tanto te topas con alguno que logra componer esa
circunferencia casi perfecta que une, interés, emoción, erudición y belleza,
por supuesto es solo una opinión personal, pero como todas es tan válida como
cualquiera, que para eso hizo el demandado los colores.
Opinar sobre
la obra de otro es tan fácil como peligroso cuando (humildemente), te
consideras un compañero, alabar otro trabajo de manera gratuita sin esperar
reciprocidad debería ser igual de sencillo, pero para una persona como yo, poco
acostumbrado a las alabanzas y más a la parte fácil de lo que llamamos libertad, la crítica,
a veces muy detallista, que le vamos hacer, me gusta sacarle punta incluso a
los anuncios, lo que no me agrada me lo cuestiono hasta razonarlo y lo que de
verdad me gusta lo acepto y punto, sin necesidad de buscar razones, tal vez sea
un intento de justificar mis imperfecciones.
No solo porque
la mayoría alabe algo ha de gustarte o viceversa, no es necesario criticar
aquello que es ampliamente admirado, o intentar sacar la cabeza remando contra
corriente, tristemente algunos no conocen otro modo, un ejemplo: El tiki taka
de Guardiola , a mi me aburre, si no fuera por los tres dioses bajitos
cambiaría de canal, personalmente pienso que el futbol ha de tener pasión,
emoción, dolor y porque no belleza, igual sucede con los libros, esa redondez
se la otorgamos los lectores y esta obra de Rios Ferrer es un bello balón de
fútbol, de esos de hace décadas, con sus costuras bien cosidas, y al mismo
tiempo con la ligereza y practicidad de hoy, sirve igual para regatear en el
patio del colegio como para apuntar a la cruceta en una final de Champion,
porque la literatura es eso para mí, emoción, una cosa te gusta cuando te toca
la fibra y a mi Giselle Conrad y su familia y HT y sus fieles e inteligentes abogados y los
cardenales y sacerdotes que guardan los archivos vaticanos y el resto de la
legión de personajes que componen esta obra me han llegado, si reseñar una
novela de criticar se trata criticaría mi voracidad, sabiendo, cómo se, lo
mucho que cuesta, inspirarse, documentarse, componer la historia, repasar, y
volver a repasar, meses y meses de duro trabajo que los insensibles lectores
nos bebemos en pocos días, (esto nunca me ha parecido un halago, más bien
debería estar en la lista de los pecados capitales), pero algunas novelas es
imposible leerlas de otra manera, el suspense que destila te atrapa como el
chocolate más dulce o el amor más juvenil y tal y como el autor pretende, se
trata de entretener y de evadirse de la realidad, y a fe que esta novela lo consigue.
Quizás algunas
personas, yo mismo, hubiéramos deseado una mayor profundidad en las razones
ideológicas de la demandante, que si bien esta claro que su demanda es producto
de la frustración tras vivir la mayor de las desgracias posibles, es licito
enfadarse, incluso con El Todopoderoso, una persona inteligente e instruida no
actúa de manera tan pasional o irracional, a mi juicio debería haber algo más
sustancioso que la hubiera empujado, o puede que se me haya pasado, del mismo
modo que las objeciones del bufete deberían ser más duras, pero esta novela es
de Rios Ferrer y de él, y solo de él depende dibujar su circunferencia los
lectores la cerraremos leyendo y punto, ENHORABUENA ENRIQUE.
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