El elegido, un milagro prefabricado

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sábado, 10 de mayo de 2014

El juego de vender-.

El otro día miraba un blog reseñado por su dueño en twiter, lo dejaremos en el anonimato para no dar publicidad a unas ideas que no comparto, entre otras cosas de mayor interés este autor opinaba que no eres nadie en el mundo literario si no piratean tus obras, craso error, si quieres llegar a mucha gente tienes la opción de regalar tu trabajo, no de incentivar a aquellos que prefieren buscar los atajos de la piratería, la conciencia de estos sujetos piratas seguro esta tan vacía como sus bolsillos, no interesan a nadie, ni tan siquiera sus opiniones, la lucha contra la piratería digital debería ser nuestra primera bandera.

Acabo de llegar de un paseo por las librerías que tienen a bien exponer mi último libro, lo cierto es que resulta emocionante, cada vez, esta mañana una señora mayor paseaba sus ojos curiosos por las portadas, agazapado en un rincón observaba sus movimientos como un cazador al acecho, el corazón se me aceleró cuando tras dejar la novela de un superventas cogió mi obra y la giró para leer la sipnosis de la contraportada, expectante aguardé su reacción, su rostro cargado de años enmarcaban una mirada lúcida con ciertos destellos de infantil curiosidad, (o eso al menos pretendían ver), a los pocos segundos lo giró y tras un leve duda ojeó el interior, señal que por experiencia es positiva, con idéntica emoción que un quinceañero que espera un primer beso tras el primer baile con la chica que le gusta aguardé a ver cuál era su siguiente paso, como era de esperar lo dejó sobre el montón y continuó su búsqueda, dejándome literalmente con la miel en los labios, un tanto decepcionado proseguí con mi propia búsqueda de títulos nuevos, la señora continuó mirando portadas, al llegar a mi altura me armé de valor y la abordé.

-Me he fijado que aquella novela ha llamado su atención, ¿podría decirme por qué?
-Ni el titulo ni el nombre del autor me suenan. ¿Usted la ha leído?--, me preguntó con tono aterciopelado y sereno.

-Lo cierto es que soy su autor.
-¿de veras?, no m’ho puc creure, (no me lo puedo creer), y ¿de qué trata?

- Es una novela de ficción ambientada en el Vaticano, intento explicar hacía donde debería evolucionar el Cristianismo, que vuelva a sus orígenes.
La anciana tras una reflexiva pausa me miró fijamente y con una sonrisa torcida dice.

-Tan joven y ya se ha dado cuenta de que la Iglesia no está del lado de los pobres.

Sonriendo asentí, más por el halago de llamarme joven, lo otro es para mí tan obvio desde hace tantos años que no lo tomé en cuenta, claro que un rato más tarde comprendí que a su lado yo soy efectivamente joven, la mayoría lo es. La buena mujer, plantada frente a mí, como expectante, parecía invitarme a que continuara hablando.

De pronto las dudas de cómo explicar la trama de mi novela, tantas veces compuesta en mi cabeza o twiteada, se me antojaba pretenciosa, o simplemente tenía miedo, era como ver oscilar la bolla y no saber si recoger o soltar sedal, pero ya que tenía aquella oportunidad no podía desaprovecharla, aquello era más directo que cien tuits, cogiendo aire rebusqué en la memoria algunas de las frases que siempre tengo preparadas pero que nunca pensé utilizar, ni siquiera con amigos o compañeros de trabajo, al final dije que mi novela solo pretende exponer una idea de sentido común, que este mundo no puede avanzar sin líderes, que necesita un cambio radical  y que la mejor lanzadera a mi juicio sería el Vaticano, pero no este,  si no uno nuevo más acorde con el siglo XXI, etc, etc.

La mujer asintiendo parecía que intentaba asimilar mi discurso y al mismo tiempo buscar las palabras exactas con las que responderme, por un momento pensé que tal vez buscaba hacerlo sin ofenderme, hasta ese momento sus mejillas rebosaban candidez. De pronto torció el gesto.

-Los jóvenes creéis saberlo todo, toda mi vida he sido roja, y a mucha honra, pero también creo en Dios y he vivido una guerra, muy mala, los curas los hay buenos y menos buenos, pero se merecen un respeto--- boquiabierto intentaba defenderme pero su torrente de voz era tal que no me daba opción, ---sin la Iglesia mucha gente se hubiera muerto de hambre con esta crisis, el gobierno no ayuda a la gente pobre, llevo veinte años jubilada y tengo que pagar mis medicinas, una hija separada en el paro y sin cobrar, menos mal que Dios no le ha dado hijos, que si no…………..

No sabía dónde meterme ni que había hecho para sufrir semejante ataque, lo más que pude fue, medio balbuceando medio tartamudo pedir perdón y defenderme, diciendo que lo mío no era un ataque frontal a la iglesia ni mucho menos a los miles de bondadosos y abnegados curas, fuera como fuera la mujer relajo su crispación hasta recuperar la candidez del principio, creo que sintiéndose un tanto culpable por el tono que había empleado y que sin duda había llamado la atención tanto de la dependienta como de un par de clientes que aguardaban turno frente al mostrador de la entrada.

Dudo de que la buena mujer lea estas palabras, pero desde aquí quiero pedirle perdón por lo que sea que le ha molestado, si generar polémica resulta clave para vender más libros no es lo que buscaba, mucho menos con una pobre anciana, pero no puedo renegar de mis ideas, ni nadie puede pedirme que haga tal cosa, las sociedades avanzan gracias a las ciencias y la cultura, no por los políticos, estos muy a menudo atascan a las sociedades que dirigen en función de sus intereses, lástima que para conocer la belleza necesitemos vivir los horrendo, de otro modo la clase política se hubiera extinguido.


Lo siento abuela lectora, un beso.

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