El juego de vender-.
El otro día miraba un blog reseñado por su dueño en twiter, lo
dejaremos en el anonimato para no dar publicidad a unas ideas que no comparto,
entre otras cosas de mayor interés este autor opinaba que no eres nadie en el
mundo literario si no piratean tus obras, craso error, si quieres llegar a
mucha gente tienes la opción de regalar tu trabajo, no de incentivar a aquellos
que prefieren buscar los atajos de la piratería, la conciencia de estos sujetos
piratas seguro esta tan vacía como sus bolsillos, no interesan a nadie, ni tan
siquiera sus opiniones, la lucha contra la piratería digital debería ser
nuestra primera bandera.
Acabo de llegar de un paseo por las librerías que tienen a bien
exponer mi último libro, lo cierto es que resulta emocionante, cada vez, esta
mañana una señora mayor paseaba sus ojos curiosos por las portadas, agazapado
en un rincón observaba sus movimientos como un cazador al acecho, el corazón se
me aceleró cuando tras dejar la novela de un superventas cogió mi obra y la
giró para leer la sipnosis de la contraportada, expectante aguardé su reacción,
su rostro cargado de años enmarcaban una mirada lúcida con ciertos destellos de
infantil curiosidad, (o eso al menos pretendían ver), a los pocos segundos lo
giró y tras un leve duda ojeó el interior, señal que por experiencia es
positiva, con idéntica emoción que un quinceañero que espera un primer beso
tras el primer baile con la chica que le gusta aguardé a ver cuál era su
siguiente paso, como era de esperar lo dejó sobre el montón y continuó su
búsqueda, dejándome literalmente con la miel en los labios, un tanto
decepcionado proseguí con mi propia búsqueda de títulos nuevos, la señora
continuó mirando portadas, al llegar a mi altura me armé de valor y la abordé.
-Me he fijado que aquella novela ha llamado su atención, ¿podría
decirme por qué?
-Ni el titulo ni el nombre del autor me suenan. ¿Usted la ha
leído?--, me preguntó con tono aterciopelado y sereno.
-Lo cierto es que soy su autor.
-¿de veras?, no m’ho puc creure, (no me lo puedo creer), y ¿de qué
trata?
- Es una novela de ficción ambientada en el Vaticano, intento
explicar hacía donde debería evolucionar el Cristianismo, que vuelva a sus
orígenes.
La anciana tras una reflexiva pausa me miró fijamente y con una
sonrisa torcida dice.
-Tan joven y ya se ha dado cuenta de que la Iglesia no está del
lado de los pobres.
Sonriendo asentí, más por el halago de llamarme joven, lo otro es
para mí tan obvio desde hace tantos años que no lo tomé en cuenta, claro que un
rato más tarde comprendí que a su lado yo soy efectivamente joven, la mayoría
lo es. La buena mujer, plantada frente a mí, como expectante, parecía invitarme
a que continuara hablando.
De pronto las dudas de cómo explicar la trama de mi novela, tantas
veces compuesta en mi cabeza o twiteada, se me antojaba pretenciosa, o
simplemente tenía miedo, era como ver oscilar la bolla y no saber si recoger o
soltar sedal, pero ya que tenía aquella oportunidad no podía desaprovecharla,
aquello era más directo que cien tuits, cogiendo aire rebusqué en la memoria
algunas de las frases que siempre tengo preparadas pero que nunca pensé
utilizar, ni siquiera con amigos o compañeros de trabajo, al final dije que mi
novela solo pretende exponer una idea de sentido común, que este mundo no puede
avanzar sin líderes, que necesita un cambio radical y que la mejor
lanzadera a mi juicio sería el Vaticano, pero no este, si no uno nuevo
más acorde con el siglo XXI, etc, etc.
La mujer asintiendo parecía que intentaba asimilar mi discurso y
al mismo tiempo buscar las palabras exactas con las que responderme, por un
momento pensé que tal vez buscaba hacerlo sin ofenderme, hasta ese momento sus
mejillas rebosaban candidez. De pronto torció el gesto.
-Los jóvenes creéis saberlo todo, toda mi vida he sido roja, y a
mucha honra, pero también creo en Dios y he vivido una guerra, muy mala, los
curas los hay buenos y menos buenos, pero se merecen un respeto--- boquiabierto
intentaba defenderme pero su torrente de voz era tal que no me daba opción,
---sin la Iglesia mucha gente se hubiera muerto de hambre con esta crisis, el
gobierno no ayuda a la gente pobre, llevo veinte años jubilada y tengo que
pagar mis medicinas, una hija separada en el paro y sin cobrar, menos mal que
Dios no le ha dado hijos, que si no…………..
No sabía dónde meterme ni que había hecho para sufrir semejante
ataque, lo más que pude fue, medio balbuceando medio tartamudo pedir
perdón y defenderme, diciendo que lo mío no era un ataque frontal a la iglesia
ni mucho menos a los miles de bondadosos y abnegados curas, fuera como fuera la
mujer relajo su crispación hasta recuperar la candidez del principio, creo que
sintiéndose un tanto culpable por el tono que había empleado y que sin duda
había llamado la atención tanto de la dependienta como de un par de clientes
que aguardaban turno frente al mostrador de la entrada.
Dudo de que la buena mujer lea estas palabras, pero desde aquí
quiero pedirle perdón por lo que sea que le ha molestado, si generar polémica
resulta clave para vender más libros no es lo que buscaba, mucho menos con una
pobre anciana, pero no puedo renegar de mis ideas, ni nadie puede pedirme que
haga tal cosa, las sociedades avanzan gracias a las ciencias y la cultura, no
por los políticos, estos muy a menudo atascan a las sociedades que dirigen en
función de sus intereses, lástima que para conocer la belleza necesitemos vivir
los horrendo, de otro modo la clase política se hubiera extinguido.
Lo siento abuela lectora, un beso.
No hay comentarios:
Publicar un comentario